Desde el mirador | Mal y ¿de malas? Síntomas de gestiones gubernamentales rebasadas


Redacción
2026-01-12 11:38

Hidalgo arranca 2026 con gobiernos más ocupados en la sucesión que en gobernar

Va iniciando este 2026, los enormes retos están a la vista de todas y todos

La gestión pública contemporánea enfrenta enormes retos: se debate permanentemente entre la eficiencia, es decir, la relación costo-beneficio, y la eficacia, el grado de cumplimiento de los objetivos planteados, teniendo como común denominador la escasez de recursos, aunado a la complejidad de los problemas públicos y las constantes demandas sociales.

Por lo tanto, gobernar implica mucho más que buenas voluntades o ambiciones de grupo o personales; el buen gobierno es una mezcla estratégica (en términos de Mauricio Merino, experto académico en políticas públicas) entre optimizar recursos, dar resultados y, sobre todo, mantener una constante legitimidad que garantice estabilidad y reconocimiento por parte de la ciudadanía hacia las gestiones públicas, sean municipales, estatales o federales; no existe (o debiese existir) espacio para la improvisación o el intento de gobernar con el peso de la membresía de un partido o de la figura presidencial, cada administración debe enfrentar el crisol del escrutinio público.

La población representa por excelencia el mejor referente y analista de cualquier gobierno, supera en mucho a los think tanks, consultoras o despachos que miden la percepción de los gobernados con relación a sus gobernantes. Lo que se vive en forma cotidiana en el espacio público permite evaluar las capacidades de nuestro gobierno, así como identificar sus filias o fobias.

Como reza el dicho: en los detalles está el diablo, tal vez pareciera una banalidad, pero dice mucho de un gobierno estatal la apatía y el desdén hacia su población el haber cancelado la iluminación característica de las fiestas decembrinas en la capital de Hidalgo. Considero que nadie se tragó el cuento de la optimización de recursos para atender las necesidades de las zonas devastadas en el estado, producto de las fuertes lluvias ocurridas en 2025, sobre todo cuando se supone el gobierno estatal, a través de la Oficialía Mayor, habría realizado hace más de un año la compra de un árbol navideño para evitar la renta y ahorrar recursos públicos; sin embargo, salió a declarar el oficial mayor Orlando Ángeles que en efecto se tiene resguardado el árbol navideño, pero implica una inversión de millones contratar las grúas que permitan su instalación.

Mal, muy mal, este acontecimiento que pareciera superfluo revela con claridad el nivel de incapacidad gubernamental para ejecutar una mínima acción que le brinda presencia a la capital del estado, como lo es la iluminación de la plaza Juárez en Pachuca, y el pretexto por parte de las autoridades estatales es clara muestra de un gobierno desgastado, sin la más mínima motivación que le permita innovar para realizar algo que en cualquier otra entidad del país sería mero trámite.

El arbolito de Navidad y las luces es lo de menos, lo lamentable para la población hidalguense es el nivel tan bajo de capacidad gubernamental y el fastidio que se refleja en una sucesión estatal más que adelantada, plagada de madruguetes y fuego amigo, que ha hecho que la bancada morenista de mayoría y afín al gobierno estatal, en tiempo récord, haya presentado dos iniciativas para determinar la temporalidad y la elegibilidad de quien vaya a suceder al gobernador. En Hidalgo se está pensando más en la sucesión que en los enormes retos que se tienen por resolver.

Si no fuese por los proyectos federales como el tren México-AIFA-Pachuca, las obras estatales están caracterizadas por una ausencia de planeación, como es el caso de las obras públicas que se están ejecutando en la Zona Metropolitana de Pachuca, mismas que han generado manifestaciones al no existir suficiente información y al ser las constructoras quienes se van por la libre, retrasando el cierre de importantes arterias por meses enteros.

Mal y de malas porque lo que debió haber sido un tema de operación política desde lo local, terminó siendo un fiasco, me refiero al proyecto de economía circular, mismo que no fue avalado por una consulta a la población con niveles bajísimos de participación y que le negó al estado de Hidalgo la posibilidad de abordar integralmente el grave problema de contaminación en la región de Tula.

Mal y de malas al ignorar la muy vieja tradición pachuqueña, la Cabalgata de los Reyes Magos, demostrando que los intereses gubernamentales están en las ejecuciones de obra que dispersan recursos y no en aquellas acciones que generan identidad y unión familiar al pueblo. Muy bien por los comerciantes de Pachuca que decidieron combatir la apatía de sus gobiernos y mantener esta tradición, pero muy mal por el arribismo y oportunismo de la administración municipal que literalmente se montó en un carro turístico y fue a su paso durante el recorrido aventando pelotas a las infancias asistentes a este evento organizado por la sociedad civil.

Los que parecieran actos de austeridad y congruencia pretextando la utilización de los recursos públicos para las zonas más necesitadas del estado de Hidalgo deja entrever la imposibilidad gestiones públicas rebasadas y desvinculadas de los intereses de la población; administraciones que no han resistido el crisol de la ciudadanía y que se muestran frívolas, apáticas y carentes de oficio político, reforzándose así una sucesión adelantada.

Va iniciando este 2026, los enormes retos están a la vista de todas y todos, el escenario nacional está siendo determinado por las tensiones internacionales y las reacciones de nuestro vecino del norte, requerimos gestiones locales concentradas y competentes para contener las legítimas demandas de la sociedad. Está siendo momento de pensar en cambios y de evaluar todo aquello que no funciona. El bono electoral tiene tiempo que feneció. 

Autor: Abel L. Roque López
Doctorante en Políticas Públicas. Académico universitario



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