Con-Ciencia Política | La primera vuelta de las elecciones presidenciales en Chile: polarización y fragmentación política
Redacción
2025-11-25 11:42
La primera vuelta presidencial en Chile dejó un escenario polarizado y altamente fragmentado
Las elecciones presidenciales celebradas recientemente en Chile han profundizado la polarización y la fragmentación política, fenómenos que representan desafíos complejos para una democracia que históricamente ha buscado proyectarse como referente en la región. En esta primera vuelta participaron ocho candidatos, reflejando la diversidad y dispersión del espectro político chileno, que incluso rebasa al tradicional eje izquierda-derecha.
Jeannette Jara, representante del Partido Comunista dentro de la coalición Unidad por Chile, obtuvo la primera mayoría relativa con aproximadamente 26,84 por ciento de los sufragios. Le siguió de cerca José Antonio Kast, líder del Partido Republicano y figura de la derecha conservadora, con 23,95 por ciento. En tercer lugar se posicionó Franco Parisi, del Partido de la Gente, con 19,66 por ciento, resultado sorpresivo para numerosos analistas debido a su carácter de candidato outsider y a su estrategia populista. Posteriormente se ubicaron Johannes Kaiser, del Partido Nacional Libertario de extrema derecha, con 13,93 por ciento, y Evelyn Matthei, de la Unión Demócrata Independiente (UDI), representante de la derecha tradicional, con 12,50. Más rezagados quedaron Harold Mayne-Nicholls, independiente, con 1,26; Marco Enríquez-Ominami, también independiente de izquierda, con 1,20; y Eduardo Artés, de la extrema izquierda, con 0,67. La geografía electoral evidenció que la izquierda mantuvo su fuerza en zonas urbanas y determinadas regiones, mientras que la derecha y el partido de la gente obtuvieron resultados significativos en territorios más conservadores o afectados por problemáticas de seguridad y migración.
Al no alcanzar ninguno de los candidatos más del 50 por ciento de los votos, Jara y Kast avanzaron a la segunda vuelta, programada para el 14 de diciembre de 2025. La suma de apoyos provenientes de los sectores de derecha otorga a Kast una ventaja inicial, lo que podría marcar un retorno de este sector al poder tras el estallido social de 2019 y el triunfo del actual presidente de izquierda Gabriel Boric, del Frente Amplio. Este escenario confirma la dinámica pendular de la política chilena, oscilante entre proyectos de izquierda y derecha desde el fin de la dictadura militar de Augusto Pinochet, a lo que se debe sumar el ingreso de outsiders con estrategias populistas que buscan superar el eje izquierda-derecha de los partidos tradicionales.
La fragmentación del electorado es un factor decisivo. Aunque Jara y Kast concentran las dos primeras mayorías, no logran por sí solos una base amplia. Los votos de Parisi y Kaiser representan un segmento significativo cuya transferencia será determinante en la segunda vuelta. La irrupción de candidaturas ajenas al binomio tradicional evidencia un desplazamiento del eje político más ideológico hacia nuevas dimensiones más temáticas como seguridad, empleo y migración (Kast), antipolítica, regionalismo y populismo económico (Parisi), así como dinámicas autoritarias y rechazo a las élites (Kaiser). Estos discursos han funcionado como catalizadores del descontento social, atrayendo votantes anti-establishment (elites+partidos) con demandas heterogéneas que van desde mayor orden y seguridad hasta soluciones económicas inmediatas.
El voto obligatorio, la alta participación y la diversa oferta política reconfiguraron el panorama electoral en Chile. Las proyecciones actuales otorgan ventaja a Kast en la segunda vuelta, sustentada en la fidelidad de su electorado y en la probable transferencia de votos desde otras candidaturas de derecha. Jara, por su parte, enfrenta el desafío de ampliar su base de apoyo mediante la captación de votantes centristas y de sectores que respaldaron a candidatos alternativos pero sin perder la esencia de un proyecto político socialdemócrata y de centro-izquierda. Así, la primera vuelta electoral en Chile dejó un país polarizado y fragmentado, con una izquierda que logra la primera mayoría relativa pero carece de capacidad de movilización, y una derecha que suma fuerzas aunque aún dividida en proyectos diversos. La segunda vuelta se perfila como una contienda marcada por la disputa del voto anti-establishment y por la movilización de los electores menos politizado. Aunque Kast (derecha + extrema derecha) parte con ventaja, la volatilidad del escenario, la fragmentación del sistema de partidos y el descontento con las elites políticas hacen que el desenlace de la elección presidencial en Chile permanezca abierto.
Autor: Guillermo Lizama Carrasco
Jefe del área académica de ciencia política y administración pública de la UAEH
