Ultra Tuza: tres décadas de pasión, viajes y fidelidad al Pachuca
Por: Carlos Fernando Sánchez Ruiz.
Fotografía: Especiales.
Hablar de fútbol en México es hablar de Pachuca, “La cuna del futbol mexicano”, donde la pasión por este deporte se siente en cada rincón de la ciudad, debido, en gran medida, a la llegada de los trabajadores mineros provenientes de Inglaterra, quienes empezaron a practicar formalmente a finales del siglo XIX.
La influencia británica no sólo transformó la actividad económica, sino también la vida cultural y deportiva de la ciudad, dando origen al histórico Club de Fútbol Pachuca, considerado uno de los equipos más antiguos del país, fundado en el año de 1892. A la fecha la escuadra deportiva cuenta con siete títulos nacionales, nueve internacionales y fanáticos en toda la República Mexicana.
Gracias a esto nació en 1996 una de las porras más reconocidas del fútbol mexicano, La Barra Ultra Tuza, el primer conjunto de animación de este tipo, encabezado por el chileno Eduardo González Tapia, conocido como “el padre del barrismo en México”. La idea surgió luego de que directivos del club observaran el ambiente generado por las hinchadas en Sudamérica, trasladando ese modelo al México.
En este número especial de la Revista Gaceta UAEH nos dimos a la tarea de saber cómo se vive la pasión, el amor, el compromiso y la emoción de pertenecer a este grupo que apoya a los Tuzos del Pachuca. Claudia Carrasco Martínez y Oscar Uriel Zúñiga Mejía, miembros de la misma, nos dejaron saber que llevan más de 20 años perteneciendo a la barra, pero toda su vida apoyando a este equipo.
El único requisito es el amor por el Pachuca
La Barra Ultra Tuza no solo representa cánticos, banderas y tambores en la tribuna del Estadio Hidalgo, para quienes la integran, significa identidad, amistad y una forma de acompañar al Club Pachuca dentro y fuera del país. A casi 30 años de su fundación, integrantes de este grupo de animación recuerdan cómo nació y la manera en que ha evolucionado junto a varias generaciones de aficionados.
Para sus integrantes, la Ultra Tuza trasciende la idea de un simple grupo de aficionados. La describen como una familia conformada por personas de todas las edades y profesiones.
Dentro de la barra conviven infancias, juventudes, padres, madres e incluso abuelos que comparten el mismo objetivo: apoyar al Pachuca sin importar el estadio o la distancia. “Puedes encontrar maestros, doctores, licenciados y profesionistas, incluso hay familias completas, por esa razón rechazamos los estigmas que históricamente han relacionado a las barras con violencia o delincuencia”, mencionaron Claudia y Oscar.
A diferencia de otros grupos organizados, la Ultra Tuza no mantiene un registro formal de integrantes y aunque en algún momento existieron credenciales y procesos de inscripción, actualmente cualquier persona puede integrarse simplemente asistiendo a la cabecera norte del estadio y participando en los cánticos. “El verdadero requisito es sentir pasión por el equipo y disposición para alentar durante todo el partido”.
Viajar por el equipo, dentro y fuera de México
Seguir al Pachuca fuera de casa representa una de las experiencias más intensas para sus integrantes, quienes comentaron de sus viajes a Costa Rica, Honduras, Panamá y Estados Unidos, donde han acompañado al club en torneos internacionales como la Concacaf y el Mundial de Clubes.
“Comer es opcional”, comentó entre risas Oscar Zúñiga, al recordar los sacrificios económicos que muchas veces implica seguir al equipo.
Las travesías, sin embargo, no siempre son sencillas, entre vuelos perdidos, problemas migratorios y trayectos complicados, las anécdotas abundan. Uno de los relatos más recordados ocurrió durante una escala en Panamá rumbo a Honduras, “varios de nosotros estuvimos a punto de perder el viaje por cuestiones sanitarias relacionadas con la vacuna contra la fiebre amarilla”, mencionó Claudia Carrasco.
Los viajes internacionales requieren meses de planeación, cada integrante cubre sus propios gastos, aunque reconocen que hubo respaldo de figuras como Miguel Calero y Andrés Fassi, quienes ayudaban con entradas, transporte o incluso alimentos para los aficionados que realizaban largas travesías.
El fútbol como identidad de vida
Para ambos, el amor por el Pachuca comenzó desde la infancia; mientras que Oscar creció en una familia futbolera, para Claudia fue diferente ya que poco a poco descubrió su pasión. Entre recuerdos, primeras visitas al estadio y experiencias en la tribuna, coinciden en que el club se convirtió en parte fundamental de su identidad; más allá de los títulos o resultados, aseguran que la fidelidad al escudo permanece intacta.
Hoy, nuevas generaciones continúan ocupando la cabecera norte del Estadio Hidalgo, manteniendo vivos los cánticos, los bombos y la pasión que nació en 1996
A casi tres décadas de su creación, la Ultra Tuza continúa siendo uno de los grupos de animación más representativos del fútbol mexicano. Lo que comenzó como un experimento inspirado en Sudamérica terminó convirtiéndose en una tradición que ha acompañado algunos de los momentos más importantes en la historia del Club Pachuca.