Relación Humano-Animal no Humano
Por Fernanda Navarrete Uribe, María Guadalupe Torres Cardona y Yolanda Galindo Pérez
Área Académica de Medicina Veterinaria y Zootecnia
Fotografía: Cortesía
¿La forma en que tratamos a los animales importa?
La relación entre las personas y los animales no humanos ha existido desde hace miles de años. Desde la antigüedad han acompañado al ser humano como fuente de alimento, apoyo para el trabajo o compañía y durante mucho tiempo fueron vistos únicamente desde una perspectiva utilitaria, sin considerar lo que podían sentir o experimentar.
Actualmente, gracias al avance de la ciencia, sabemos que son seres sintientes, capaces de experimentar emociones y estados afectivos como miedo, tranquilidad, placer o dolor (Mellor et al., 2020). Esto ha cambiado la manera en que entendemos el bienestar animal y también la forma en que debemos relacionarnos con otras especies.
¿Los animales sienten emociones?
Aunque durante muchos años se pensó que las emociones eran exclusivas de los seres humanos, hoy en día diferentes investigaciones han demostrado que muchos animales reaccionan a las experiencias que viven. Actualmente, los modelos científicos de bienestar animal como el de los “Cinco Dominios” reconoce que las emociones tanto positivas como negativas forman parte esencial de su calidad de vida (Mellor et al., 2020).
Por ejemplo, un perro se puede emocionar al ver llegar a su tutor después de varias horas, por el contrario, puede sentirse triste o deprimido al pasar mucho tiempo solo y sea ignorado o abandonado por su tutor. De igual manera, animales de producción como vacas, borregos, cerdos o aves también pueden experimentar estrés cuando son manejados de forma brusca, con gritos, golpes y en condiciones inadecuadas.
¿Cómo influye el humano en el bienestar de los animales?
La forma en que las personas interactúan con los animales puede generar efectos positivos o negativos sobre su bienestar. El buen trato favorece la tranquilidad, confianza y adaptación, mientras que el mal manejo puede provocar miedo, ansiedad y estrés (Rault et al., 2020).
Un ejemplo de una interacción positiva ocurre cuando una persona convive con su perro mediante juegos, paseos, caricias, rutinas tranquilas y actividades que cubran sus necesidades. Estas acciones ayudan al animal a sentirse seguro y confiado. Algo similar ocurre en animales de producción, donde un manejo amable, favorece que los animales permanezcan más tranquilos y menos estresados.
Por el contrario, una relación negativa puede observarse cuando un animal vive constantemente bajo castigos, maltrato o miedo. Un animal que recibe agresiones puede desarrollar conductas nerviosas o agresivas hacia las personas y problemas conductuales. Incluso en zoológicos o centros de conservación, la manera en que los cuidadores interactúan con los animales puede influir en su comportamiento y adaptación al entorno.
¿Los animales también pueden beneficiar a las personas?
La respuesta es sí, debido a que la relación humano-animal no solamente beneficia a estas criaturas, de hecho, muchas personas encuentran en ellos compañía, apoyo emocional y tranquilidad, comprendiendo que la convivencia mutua puede ayudar a disminuir estrés, ansiedad y sentimientos de soledad.
Por ejemplo, muchas personas consideran a sus perros o gatos parte importante de su familia, mientras que en hospitales o centros terapéuticos algunos animales participan en actividades de apoyo emocional. Esto ocurre porque el vínculo que se establece entre ambas partes involucra procesos relacionados con empatía, apego y confianza.
Una nueva forma de entender a los animales
En los últimos años, disciplinas como la medicina veterinaria, la etología y el bienestar animal han evolucionado hacia una visión más integral. Actualmente no solo importa que estos seres vivos se encuentren físicamente sanos, sino también que puedan vivir experiencias positivas y expresar comportamientos naturales.
De este modo, comprender la relación entre los seres humanos y los animales implica reconocer que nuestras acciones tienen un impacto importante sobre otras especies. Más allá de la compañía o la producción, la manera en que tratamos a los animales refleja valores como empatía, responsabilidad y respeto hacia la vida.
“Promover relaciones positivas no solo mejora el bienestar animal, sino que también contribuye a construir una sociedad más consciente y sensible hacia los seres vivos que comparten nuestro entorno”.
Referencia bibliográfica:
Mellor, D. J., Beausoleil, N. J., Littlewood, K. E., et al. (2020). The 2020 Five Domains Model: Including human-animal interactions in assessments of animal welfare. Animals, 10(10), 1870.
Rault, J. L., Waiblinger, S., Boivin, X., & Hemsworth, P. (2020). The power of a positive human-animal relationship for animal welfare. Frontiers in Veterinary Science, 7, 590867.