Revista Gaceta UAEH

IA: la oportunidad que México no puede seguir ignorando


Por Ciro Bladimir Tapia Mendoza1


IA: la oportunidad que México no puede seguir ignorando

En algún lugar de nuestro país, justo en este momento, alguien está haciendo fila. Lleva consigo un compendio de copias, documentos y acuses, mismos que ya entregó en otra ventanilla, de otra dependencia, con otro servidor público. Ha invertido tiempo y recursos que no son contabilizados por el Estado cuando se diseñan los procesos administrativos del sector público. El trasfondo es mayor: la espera desgasta y erosiona la paciencia conforme avanzan las horas. Al terminar el trámite, si todo sale como se espera, habrá valido la pena; de lo contrario, será necesario realizar una nueva visita a la misma área o incluso a otras más.

Este escenario no puede entenderse como una anomalía del sistema; es el sistema en sí mismo. La administración pública, así como los procesos administrativos en México fueron diseñados para una época en la que el papel era indispensable. Sin embargo, ese modelo se ha vuelto obsoleto y, pese a ello, la forma de realizar muchos trámites permanece prácticamente intacta. Ahora, en lugar de llenar formularios en papel, se hace en una pantalla o dispositivo móvil.



Lo único que no ha cambiado es que sigue siendo necesario realizar un trámite con los mismos datos que el Estado ya posee.



Las nuevas tecnologías pueden desempeñar un papel fundamental para dar ese gran salto hacia la innovación. La inteligencia artificial no representa una solución mágica ni un sustituto absoluto de los trámites; sin embargo, si se aplica de manera seria y responsable en la gestión pública, constituye una oportunidad que México no ha tenido en mucho tiempo: romper con la inercia burocrática y reducir el desgaste tanto de los servidores públicos, cuyas jornadas suelen ser maratónicas, como de la ciudadanía, que también invierte largas horas para resolver una necesidad específica.

Tan solo imaginemos lo que podría lograrse con la implementación de estas herramientas. Sería posible contar con una verdadera operatividad entre dependencias; asistentes virtuales disponibles las 24 horas para orientar a la población y facilitar sus procesos; además de reducir la necesidad de recurrir a gestores informales, cuya existencia suele ser un síntoma claro de que el sistema ha fallado.

También podrían desarrollarse algoritmos capaces de detectar anomalías en licitaciones públicas, evitando que los daños se multipliquen y permitiendo prevenir irregularidades en lugar de corregirlas cuando ya han ocurrido. Nada de esto pertenece al terreno de la ficción. Es posible, viable y puede generar beneficios significativos para la colectividad.

Sin embargo, México ha carecido sistemáticamente de decisiones políticas que marquen un rumbo claro hacia la modernización administrativa como parte del fortalecimiento institucional. La falta de innovación en los procesos administrativos constituye uno de los principales obstáculos para alcanzar esta transformación.

Adoptar la IA en la administración pública no requiere estrategias perfectas ni modelos idealizados. Requiere comenzar allí donde las áreas de oportunidad son más evidentes y donde el impacto puede ser mayor: en los trámites de alto volumen, en aquellos donde las filas son más largas y los procedimientos más repetitivos.

Sobre todo, exige comprender que el tiempo de la ciudadanía tiene un valor incalculable. Implica reconocer que hacer esperar durante horas a una persona para realizar un trámite cuyos documentos ya están en poder del propio Estado no solo es ineficiente, sino también una forma silenciosa de ejercer poder sobre quienes tienen menos recursos para sortear estas barreras.

¡Nos leemos pronto!


1Alumno del noveno semestre de la Licenciatura en Ciencia Política y Administración Pública de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo ta400214@uaeh.edu.mx