Revista Gaceta UAEH

La complejidad del cuerpo humano en tiempos de soluciones rápidas


Por: Yunué Montserrat González Cuevas, egresada de la Licenciatura en Nutrición de la UAEH-Creadora de NutriNautas®.
Fotografía: Cortesía.


La complejidad del cuerpo humano en tiempos de soluciones rápidas

Siempre he sido fan de la investigación y aún más de la divulgación, pero cuando se trata de nutrición, esto ha representado todo un desafío. La nutrición es una ciencia profundamente compleja; sin embargo, vivimos en una época donde pareciera que, en lugar de entenderla, buscamos reducirla a remedios “milagro”, soluciones inmediatas y métodos que no requieran compromiso, solo rapidez.

Hoy en día se habla de metabolismo únicamente para encontrar un culpable de los cambios de peso, humor o energía, como si se tratara de una fórmula simple y no de un sistema biológico influenciado por hormonas, sueño, emociones, microbiota, actividad física y múltiples procesos bioquímicos que ocurren de manera simultánea dentro del organismo.

A veces olvidamos que detrás de cada recomendación nutricional existe un entendimiento profundo de fisiología, bioquímica, endocrinología y una constante actualización científica. Actualmente la población busca soluciones en tendencias, pero nuestro cuerpo no funciona así; trabaja a través de mecanismos de adaptación. Es común que en redes sociales escuchemos o leamos frases como: “acelera tu metabolismo”, “toma este jugo verde y olvídate de la grasa acumulada” o “elimina las toxinas de tu cuerpo con esta dieta de 21 días”. El problema no está únicamente en la desinformación, sino en la manera en la que hemos aprendido a relacionarnos con nuestro cuerpo y con los alimentos, esperando rapidez en procesos que biológicamente requieren tiempo.

Piensa cuánto tiempo te tomó llegar al punto en el que estás ahora, cuánto tiempo llevaste minimizando o normalizando señales que tu cuerpo te daba para decirte que algo no estaba bien. No puedes pretender cambiar todo eso en tres días.

Nuestro organismo no está diseñado para responder de forma inmediata a todo lo que hacemos; de hecho, gran parte de su funcionamiento depende justamente de la adaptación que construimos a través de los hábitos. El cuerpo busca constantemente mantener un equilibrio interno, lo que conocemos como homeostasis. Cuando duermes poco, cuando dejas de comer por periodos prolongados, cuando sometes a tu organismo a restricciones extremas o cuando vives bajo estrés constante, tu cuerpo responde intentando protegerte.



No trabaja en tu contra; simplemente intenta sobrevivir.



Por eso resulta tan reduccionista pensar que la nutrición se resume en contar calorías, seguir dietas de moda o escuchar consejos de personas sin preparación en el área de la salud. Comer no es solamente ingerir alimentos; es interacción hormonal, son hábitos, cultura, emociones y señales fisiológicas. Incluso algo tan cotidiano como el estrés puede modificar la manera en la que nuestro cuerpo utiliza la energía y regula el apetito.



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La evidencia científica ha demostrado cómo factores como el sueño, la actividad física y la salud mental influyen directamente en procesos metabólicos importantes. Dormir mal altera hormonas relacionadas con el hambre y la saciedad, como la grelina y la leptina; el estrés crónico modifica la liberación de cortisol; y la falta de actividad física afecta la sensibilidad a la insulina y la composición corporal. Tu cuerpo funciona como un sistema integrado, no como partes aisladas.

Las redes sociales se han convertido en un arma de doble filo, porque constantemente consumimos mensajes que simplifican demasiado estos procesos. La nutrición suele presentarse como algo blanco o negro; se habla de alimentos “buenos” y “malos”; se recomiendan suplementos como si fueran capaces de resolver años de hábitos construidos (hábitos que no siempre son buenos). Y considero que una de las consecuencias más preocupantes es que muchas personas han comenzado a desconectarse de su propio cuerpo por intentar seguir reglas que no consideran su contexto, sus necesidades ni su estilo de vida.

La nutrición es justamente lo contrario a eso. Es entender que cada organismo responde de manera distinta y que lo que funciona para una persona puede no funcionar para otra. Dentro de las ciencias de la salud sabemos que no existe una solución universal; buscamos comprender cómo interactúan distintos factores para favorecer la salud y la calidad de vida de cada individuo.

Aunado a eso, también es importante recordar que la salud no se construye desde el castigo. No debería normalizarse un discurso basado en la culpa o el miedo hacia los alimentos, porque la relación con la comida también forma parte de nuestra salud.



El problema no es la información



Quizá el problema no es que exista demasiada información en redes, sino que cada vez dedicamos menos tiempo a cuestionarla. Buscamos resultados rápidos porque vivimos en una sociedad acostumbrada a la inmediatez, pero el cuerpo humano no entiende de prisas. El cambio real (el que genuinamente impacta tu salud) se construye paso a paso, a través de hábitos que puedas sostener en el tiempo.

La nutrición jamás debió reducirse a estrategias virales o soluciones mágicas, porque cuando hablamos de alimentación, hablamos de biología, bioquímica, emociones, contexto social y salud. El cuerpo no necesita extremos; necesita entendimiento, constancia y cuidado.

Desde NutriNautas seguiremos buscando justamente eso: hacer de la nutrición un espacio de análisis, cuestionamiento y divulgación científica accesible, sin olvidar que detrás de cada hábito, cada decisión y cada cuerpo, existe una historia distinta.

Si te interesa seguir explorando este tipo de temas, puedes encontrarme en NutriNautas, un espacio donde hablamos de nutrición, ejercicio y salud con un enfoque basado en evidencia, pero explicado de forma clara. Estamos en plataformas de transmisión digital y en redes sociales, donde compartimos contenido pensado para entender mejor nuestro cuerpo y tomar decisiones más informadas.